16 jun. 2018

VÍA DE LA PLATA. SEVILLA - ALMADÉN DE LA PLATA

Era aún noche cerrada 
y a pesar de ello,
Triana lucia, el Cachorro abierto,
el Guadalquivir dormía, 
la luna llena parecía reír 
al ver las estrellas
bañarse en el río que hacían hervir.

Santiponce se desperezaba, 
Itálica descansaba tendida en su loma.
Las tierras de pan parecen baldías 
tan tristes y tan solas, solo se mecían
las cañas dormidas que esperan la aurora.

Guillena aún dormita en suave loma, 
Virgen de la Granada su linda patrona, 
ella se encuentra encerrada y sola.

Descanso un momento mientras que la rezo 
y ella le pido que realidad sean 
mis ilusiones y también mis sueños.
De Guillena contemplo sus blancas casas 
y sus monumentos.

Sigo mi camino entre olivares 
nuevos naranjales cargados de frutos 
vastos retamales que esperan su turno
para desbastarles.
Dehesas de encinas viejas con sus cicatrices, 
dehesas con sus herbazales en todos sus valles
donde pastan vacas con sus recentales.

Castilblanco que bien encontrarte, 
descanso un momento y pienso en Cervantes, 
en aquel momento que él quiso encumbrarte.

Sigo mi camino, andando adelante, 
es el negro asfalto mi acompañante.
Después de tres horas de tanto mirarle, 
después de tres horas de hablarle y hablarle, 
yo le digo adiós, adiós e intento olvidarle.

Parque del Berrocal.
Bendito encontrarte, edén del camino, 
oasis y gloria para el caminante.
Camino despacio, te miro, te miro, 
quiero desnudarte y que tu belleza 
mi espíritu impregnase.
Quiero, con toda tu belleza, quedarme, 
quedarme y nunca olvidarte.

Al final del parque, cuando el se acaba 
el Calvario sale para saludarme 
y para exigirme que debo pagarle.
Calvario, yo me enfrento a ti 
con calma y coraje y sin acritud 
pienso dominarte.
Una vez vencido y no derrotado 
el duro Calvario 
Almadén me abre, me abre sus brazos
para recibirme, para abrazarme.

Almadén me recibe, me acoge en su casa 
y en ella mi cuerpo descansa, descansa 

de la caminata.

CAMINANDO POR LA VÍA DE LA PLATA. 1ª PARTE

SEVILLA-MÉRIDA.

Crónica del 1ª jornada. Viaje a Sevilla.
Una vez más, el camino llama a reunirse al grupo de amigos, y ya son varias veces, para compartir nuestro tiempo y amistad caminando desde Sevilla a Mérida. Algo más de 200 km a una media de 30 km más o menos por jornada.
Un proyecto que veníamos madurando desde hace tiempo y que no hemos podido realizar hasta conciliar nuestros días libres.
Este caminar y su paisaje, nos hará rememorar aquella vez que una parte del grupo lo realizamos en bicicleta y en esa ocasión, desde Sevilla hasta Astorga en el año 2004. Hace ya 14 años, toda una vida.

Una vez acordado el día de iniciar esta nueva aventura. Temprano y con impaciencia esperábamos a que nos recogiera el coche en que nos desplazaríamos hasta Sevilla donde nos esperaba un componente del grupo que se había desplazado con anterioridad y por su cuenta hasta Híspalis.
Nuestro viaje de ida, fue ameno y sin ningún contratiempo.
Llegamos a Guillena donde habíamos montado nuestra base para dos días.
Debéis saber, que de los seis componentes del grupo cuatro caminaremos y los otros dos harán el recorrido en bici, haciendo cada jornada el recorrido previsto para la misma en sentido de ida y vuelta.
Cada mañana, se desplazarán con el coche y sus monturas hasta el final de la jornada, dejaran en ella el coche y se desplazaran en bici hasta el inicio de la etapa y volviendo en ella hasta el final donde llegaremos caminando el resto del grupo. Es un método que hemos utilizado varias veces y que funciona de verdad.
Instalados en Guillena el día de la ida a Sevilla nos fuimos a dar una vuelta por Sevilla y a encontrarnos con el otro componente del grupo que ya se había desplazado hasta la capital andaluza, como he comentado.
La Torre del Oro, La Giralda y el Giraldillo que descabalgaron de la torre y que ya no marca de donde viene el viento, estos monumentos y otros muchos lugares de Sevilla fueron testigos de nuestro caminar por la ciudad andaluza.
Crónica del 2ª jornada. 
1ª JORNADA ANDANDO 34,5 KM.  
 SANTIPONCE – CASTIBLANCO DE LOS ARROYOS
Todos los que conocemos y hemos caminado en alguna ocasión hacia Santiago por cualquiera de sus muchos Caminos en España utilizando sus albergues, sabemos que es muy difícil conciliar el sueño en las noches y mucho más el poder descansar como nuestros cuerpos necesitan. Por ello, y nosotros no podíamos ser una excepción, nosotros tampoco pudimos descansar como debiéramos, ni esa noche, ni las noches siguientes.
Tempranos nos levantamos y en coche nos desplazamos hasta Santiponce, ya que habíamos, decididos que iniciaríamos en este punto nuestro caminar. Porque es un poco aburrido y muy poco gratificante, salir y entrar de las grandes urbes, entre cruces, semáforos, pasos de cebra, coches y polígonos industriales.
Dejamos tras de sí a Santiponce y a las ruinas de Itálica que aún dormían y nos fuimos adentrando en el sendero una vez pasada las rotondas de la carretera y la autovía.
Infinidad de conejos cruzaban tranquilamente y pasmosamente nuestro sendero. Bien sabían ellos que, por nuestra parte nada debían de temer.
Nuestro caminar era rápido, pues el sendero es cómodo y rectilíneo, también monótono y aburrido a la vez. Cuadrillas de jornaleros escardaban las plantaciones de algodón que apenas subían un palmo en las besanas y grandes plantaciones de girasoles empezaban a florecer y daban color a la vasta paramera.
Cruzamos Guillena buscando un bar para tomar un café que nos diera esa chispa que necesitamos los caminantes para seguir restando metros al largo sendero.
Por un polígono a la izquierda a las afueras de Guillena y una vez pasado el puente sobre el río Rivera de Huelva.
El sendero se convierte en este lugar en eso que debe ser; sendero, Sendero entre montes, entre olivos, entre sembrados de cereal, plantaciones de naranjos, dehesas de encinas, alcornoque y monte bajo. Peñascos muchos pulidos por las pisadas de los peregrinos y caminantes, polvo, cantos rodados es lo que nuestros pies pisan en un gran trecho entre Guillena y Castilblanco de los Arroyos. Los últimos 5 kilómetros el ancho sendero, es un estrecha y aburrida vereda que camina junto a la carretera hasta entrar en Castilblanco.
Y mientras caminábamos, un ultraligero haciendo mucho ruido evolucionaba por encima de nuestras cabezas una y otra vez.
Nuestros compañeros a la grupa de sus bicicletas, han subido hasta Castilblanco de los Arroyos y ahora van hacia Santiponce para recoger el coche que hemos dejado en este lugar y volver hasta Castilblanco de los Arroyos para recogernos y llevarnos de vuelta a Guillena donde tenemos nuestra base hasta mañana.
Nos hemos cruzado con ellos y caminan cansados y un poco estresados, ya que el tramo desde Guillena a Castilblanco de los Arroyos en la parte de monte no es cómodo para ellos, ni en subida ni en bajada por el mal piso del sendero. Como ya he dicho. Peñascos, polvo, cantos rodados, trialeras, etc. que hace muy difícil guardar el equilibrio en la bajada y muy difícil salvarlas en la subida sin tener que poner el pie en tierra.
Sea como fuese, felices y contentos terminamos nuestra 1ª jornada, cansados, pero con un cansancio tal, que una relajante ducha se lo llevó por el desagüe de la misma.
La luna aún se bañaba 
en un Guadalquivir en calma
en Itálica se ven,
se ven brillar las espadas
de aquellos gladiadores 
que en la arena luchaban.
El polvo de los senderos
con tibieza se levanta
al paso de los caminantes 
que hacía Guillena avanzan.
Castilblanco los espera
allá en la lontananza
y los cuatro a él llegan,
con fatiga, alegría y con calma.
Tras ellos vienen aquellos
que montan tan lindas jacas.
Y todos juntos y alegres festejan,
la jornada terminada.
 Campo de girasoles entre Santiponce y Guillena
Miliario modernos que marca el sendero de la Vía de la Plata cerca de Castilblanco.
 Algunos momentos.

Crónica del 3ª jornada. 
2ª JORNADA ANDANDO 27,5 KM.    
CASTILBLANCO DE LOS ARROYOS – ALMADÉN DE LA PLATA.
La mañana era muy fresca y la brisa heladora, cuando los cuatros de a pie, saludábamos a la aurora, caminábamos por asfalto dejando tras de si, a Castilblanco y ahora, caminamos por asfalto y aunque la carretera es larga solo íbamos los cuatro. Los coches que nos cruzaban lo hacían muy rápidos y en verdad miedo nos daban de que alguno, contra nosotros topara.
El tramo de carretera entre Castilblanco y Almadén de la Plata, es costoso y apestoso para aquellos que lo andan. Estos 16 kilómetros que no sirven para nada, necesitan de un andadero para que los caminantes puedan andarlos con calma.
Pocos peregrinos vemos y solo nos adelantan aquellos que en bicicleta caminan de madrugada.
¡Por fin! Llega, del parque del Berrocal su entrada y para nosotros el relax y la calma. El Berrocal está inmenso, de flores, de hierba alta, de sus arroyos de aguas claras y nosotros lo disfrutamos bebiendo de tanta calma.
Pasamos el viejo cortijo, que Berrocal se llama y el ruinoso poblado minero que hace ya muchos años que los mineros dejaran. Y nuestros pasos cansados se aproximan con tranquilidad y calma, a la cuesta del Calvario que nos espera y nos llama.
Nuestros compañeros en sus bicis hace ya tiempo que el Calvario bajaran.
Dos cruces, a la vera del sendero nos hablan de que en esta cuesta dos peregrinos cansados entregaron a Dios su alma.
Nosotros cruzamos el mismo despacito y con calma y cuándo al fin lo vencimos vimos, nuestra meta deseada.
Una vez aseados y todos juntos de nuevo volvimos a celebrar nuestra segunda jornada.
Estuvimos muy bien en Almadén de la Plata.
Negro asfalto, negro asfalto,
negro y duro como lo son los peñascos.
Negro asfalto nuestros pies lo han pisado
y los gallos en los cortijos aún no han cantado.
El sendero muda el asfalto al polvo,
el negro verde se vuelve
y la calma y el relax nuestros cuerpos agradecen.
Entre lindas dehesas de elegantes encinas
y rudos y grandes alcornoques
la hierba crece el agua canta y ríen las fuentes.
Sus montes son blandos, su risa perenne
el Calvario se acerca y dicen que es muerte.
Nosotros lo cruzamos tranquilos y alegres
y en él encontramos ese paraíso 
que todo el mundo tiene
ese edén, que buscando vienen.
Almadén de la Plata, 
nos estaba esperando
y es vida y no muerte.

CAMINANDO POR LA VÍA DE LA PLATA. 2ª PARTE

SEVILLA-MÉRIDA.
Crónica del 4ª jornada. 
 3ª JORNADA ANDANDO. 33,7 KM. 
ALMADÉN DE LA PLATA – MONESTERIO.

La noche en Almadén fue movidita, aunque estábamos en un albergue muy confortables y muy bien atendidos. Albergue La Casa del Reloj. La tormenta despertó a todos menos a mí.
Madrugamos una vez más, como es costumbre en nosotros para enfrentarnos al camino y a sus kilómetros, pero esta jornada, no éramos cuatro los andarines, ni dos los muntabiker se unió a ambos grupos una llovizna que si bien no era muy fuerte, si fue constante y pertinaz a lo largo de toda la jornada.
El trayecto entre Almadén y El Real de la Jara se hace por unas dehesas muy bellas y bien cuidadas, yo me llevé un alegrón muy grande al ver que han modificado el camino haciéndolo más cómodo y llevadero, utilizando el camino abierto para llevar una canalización de aguas de una población a otra, salvo; los últimos 300 metros que descienden desde la loma a la carretera de acceso al Cortijo Del Encinarejo. Eso no es un sendero es; un, mata burros y no digamos para las personas y mucho más lloviendo como era en este, nuestro día. Podían haber tenido un poco de consideración y con la misma maquina y un poquito de tiempo y mejor voluntad arreglar este pequeño tramo.
Entramos en El Real de la Jara y tomamos café para reponer fuerzas y sin mucha demora nos volvimos a enfrentarnos al sendero (ya desde aquí, calzada romana en muchos de sus tramos).
Dejamos atrás El Real de la Jara y nos adentramos en la provincia de Badajoz caminando hacia Monesterio entre dehesas pobladas de ganado vacuno y porcino bien cercadas y mejor cuidadas. 
La lluvia sigue acompañándonos cuando pasamos por delante de la ermita y la pradera de San Isidro y cruzando el arroyo del Culebrín nos enfrentamos a la subida del Puerto de la Cruz, antes de hacer nuestra entrada en Monesterio. La lluvia seguía con nosotros.
Ya en Monesterio todos juntos y bien acomodados en el albergue nos dirigimos al Mesón Casa de Juan para comer.
Fuimos bien atendidos y pasamos unas horas muy felices en Monesterio.
Salimos a la calle muy de mañana
la lluvia en aquel momento se levantaba.
Las dehesas están alegres la hierba muy cargada
se doblan adorando al agua que las carga. 
Los cerdos y las vacas mucho retozaban.
El camino es largo, ya se fue la madrugada
las dehesas estan abiertas las ovejas balan.
El camino es bello, el camino sube 
el camino baja
estamos muy cerca Del Real de la Jara.
Sevilla nos dice adiós, Badajoz nos llama,
camino bueno, ancho, calzada romana.
Allá a lo lejos el Culebrín y un poco más lejos,
Monesterio descansa sobre su loma blanca 
Monesterio que, por una noche será
nuestra casa.

Crónica del 5ª jornada. 
4ª JORNADA ANDANDO. 27 KM. 
MONESTERIO FUENTE – CALZADILLA DE LOS BARROS. 
 
Nos habían dicho, que el hostal cerca del campo de fútbol estaría abierto desde muy temprano. Felices nos las prometíamos para desayunar antes de iniciar la nueva jornada de caminar. Pero no fue así, estaba cerrado y abrían después de media hora, ya que era sábado y los fines de semana abrían una hora más tarde. Por ello en el grupo, dos decidimos seguir y dos esperar a que abriesen.
El camino en la primera parte entre Monesterio y Fuentes de Cantos transcurre entre dehesas bien cuidadas y con mucha hierba.
En este tramo le enseñe a mi compañero un túmulo funerario que por desgracia está abandonado y muy deteriorado después de 14 años que no lo he visitado. Es una pena que una muestra de nuestra historia, esté tan olvidada y abandonada.
Después el horizonte se abre en tierras de labor en Los Llanos de Santiago, cuando se hace presente a lo lejos, muy lejos Fuente de Cantos que es cuna del gran pintor Zurbarán.
En este lugar entramos entre granjas de ganado porcino que nos impregna de su perfume. Ya en Fuentes de Cantos buscamos la plaza del Mercado de Abasto donde nos han comunicado nuestros compañeros de bici que se puede desayunar y muy bien. Hacia este punto nos dirigimos y avisamos a nuestros compañeros que nos preceden para reencontrarnos en este lugar y desayunar haciendo juntos el ultimo tramo de la jornada.
Hoy no llueve, pero corre una brisa agradable que nos hace más fácil nuestro caminar.
Ya todos los caminantes juntos y repuestas las fuerzas, nos encaminamos a andar el corto, pero a la vez monótono tramo de sendero que une Fuentes de Cantos y Calzadilla de los Barros.
Llegamos a Calzadilla avisamos al hostal-albergue Los Rodríguez que nos acogerá esta jornada para que nos abran y poder asearnos y descansar mientras esperamos a que lleguen nuestros compañeros de bici.
Una vez todos juntos aseados, lavada la ropa y tendida nos vamos hasta Fuente de Cantos para comer ya que los sábados no hay donde hacerlo en Calzadilla.
Bien y felices fuimos en Calzadilla mientras esperábamos la próxima madrugada para enfrentarnos de nuevo a nuestro camino. (Bueno, por la noche hubo bastante jaleo de los asistentes a una boda que se hospedaban en este hostal)
El albergue aún dormía y nosotros
en la calle ya estábamos
buscar por buscar, buscamos
donde tomar un café,
más, esto no pudo ser
el hostal está cerrado.
El sendero se desliza entre
paredes que encierra
a encinas y a la hierba que dan,
al ganado de comer.
Ahora el camino al horizonte se abre
y las tierras que lo acogen
están aradas y sembradas
de trigo, de cebada, de garbanzo
y otras que de barbecho están
esperando ellas están a las rejas
del arado que las vengan a peinar.
Fuente de Cantos nos recibe,
es casa de Zurbarán,
y Calzadilla de Barros
casi se divisa ya.

Crónica del 5ª jornada. 
5ª JORNADA ANDANDO. 27 KM
CALZADILLA DE LOS BARROS – SANTOS DE MAIMONA
Aún se escuchaban los rumores de la fiesta de los que han asistido a la boda cuando nosotros buscábamos en el bar donde nos habían dejado un nescafé y unas magdalenas para desayunar.
Una vez dado cuenta del frugal desayuno, salimos al camino para intentar recorrer los kilómetros que separan Calzadilla de los Barros y los Santos de Maimona.
El camino hasta el arroyo Hondo va entre viñedos y campos de cereal, granjas de cerdos por buen sendero, luego retorna a la carretera para poder salvar el dicho arroyo. Arroyo, que con un simple y sencillo pontarrón de madera evitarían a los peregrinos dar una vuelta innecesaria por un camino abandonado, lleno de hierba y maleza que hace difícil el caminar y que con un poco de suerte se cerrará.
Sigue el camino el curso del arroyo durante algo más de un kilómetro y luego giramos a la derecha por un lugar muy húmedo y abandonado que en tiempo de lluvia será muy difícil poder salvar.
Ahora el sendero sube una suave cuesta y el horizonte se abre ante nosotros entre viñedos y tierras de cereal, algún olivar que otro hasta llegar a la Puebla de Sancho Pérez.
Todo esta cerrado en este lugar y por un sendero alternativo que evita la carretera entramos en Zafra para tomar café con unos churros que compramos en una churrería.
Después, hicimos un pequeño recorrido por los monumentos de Zafra; El Parador del Duque de Feria, la plaza porticada con su vara de medir en el fuste de una columna, la monumental iglesia de la Candelaria, la Casa del Ajimez, el ayuntamiento, etc. Y seguir nuestro caminar hacia Santos de Maimona. La solitaria torre de San Francisco nos vio alejarnos en su sufrida y perenne soledad.
Ya no es la cuesta del Monte de los Santos lo que era hace unos años, ni su bajada tampoco. Tiene su firme bien arreglado y cómodo para el caminante.
Sin mucho esfuerzo llegamos a la plaza de España de Santos de Maimona, visitamos su iglesia en la que comenzaba su misa y dimos por finalizada esta quinta jornada.
Como habíamos decidido acomodarnos en Villafranca de los Barros en el albergue del Carmen, hasta él nos dirigimos ya montados en coche.
Nuestros compañeros en bici nos habían adelantado y siguieron hasta Villafranca sin parar en Santos de Maimona más que, para descansar un momento.
Calzadilla nos vio marchar
desde sus altas almenas
que coronan esas torres 
de su iglesia fortaleza, 
nos dice adiós, adiós 
y muy triste
ella se queda.
La dehesa y el cereal
deja sus campos a las vides
y con suave subida, el camino
hacia Zafra se dirige.
El camino se hace largo
hasta llegar a La Puebla
 y Zafra ya nos espera
y nos abrirá sus puertas.
Puertas que nunca se cierran.
El Monte de los Santos,
nos separa aún 
de nuestra meta.
La Torre de San Francisco
queda llorando y muy sola.
Los Santos de Maimona son;
nuestra deseada meta.