18 may. 2013

CONFIDENCIAS CON MI NOVIA III

CONFIDENCIAS CON MI NOVIA III
Ayer viernes, tenía mono de bici y me levanté pensando en marcharme al monte con ella, pero cuando estaba vistiéndome se puso a llover, esto me desanimó a salir. No importa a la tarde salgo. Pensé. Me vestí y me fui a limpiarla, engrasarla, ajustar los frenos, cambiar una cubierta que estaba muy gastada y apenas tenía dibujo. Vamos, a dejarla lista para andar.
Después me fui a la piscina a nadar un rato, como hago cada día.
Era las 3,45 de la trade, cuando me volvía a poner la ropa de la bici y diciéndole adiós a mi esposa salía a la calle en el crítico momentos en que se ponía a tronar. Que mala suerte pensé.
Pero me dije; Me voy a mojar pero no importa, lo peor es la tormenta, pero ya que estoy vestido y en la calle, una vuelta aunque sea pequeña me daré con la bici por el monte.
Apenas había andado un kilómetro cuando se puso a llover, me puse el chubasquero y seguir adelante. En mi mente, empecé a diseñar la ruta que haría con el tiempo que se me venia encima. A lo lejos y algunas veces no tan lejos, oía los truenos y veía la oscuridad que cubría los montes cada vez más. Cada desvió de las rutas que había pensado en ese instante, quedaban atrás mientras seguía avanzando sin decidirme que ruta hacer.
Ahora apenas llovía, y aunque se seguían oyendo los truenos parecía que se alejaban y se hacia la claridad en los montes hacia los que yo me dirigía.
Caminando, llegué al punto de no retorno. Punto en el que no tenía posibilidad de hacer otra ruta (claro está, más corta o más sencilla que la programada en el inicio) que la de siempre, seguí adelante con decisión.
Mi camino ahora era en suave subida siguiendo el discurrir de un bonito arroyo que se desliza entre una frondosa ribera de grandes alisos, frondosos sauces comunes, alternado los pardos con los bosque de pinos. La oscuridad era tal que parecía de noche y además eran cada vez más frecuentes y más estruendosos los truenos que se oían (La tormenta había vuelto) y que no me traían tranquilidad alguna a mi espíritu, que digamos.
Seguía avanzando suavemente y disfrutando del sabor a barro que el salpicar de la rueda delantera metía en mi abierta boca muy frecuentemente.
El sendero se empinaba cada vez más, la lluvia también era más fuerte, el sendero era un pequeño arroyo por donde el agua corría y por donde no corría el agua, era un lodazar, la tormenta estaba encima de mí y esto me trasmitía más inquietud.
Todo hay que decirlo, a mí me gustan las tormentas, siempre me han gustado mucho, veo en ellas una belleza impresionante, una fuerza que nadie puede dominar. Muchas veces en mi casa cuando hay tormenta, me salgo a la terraza para verlas y disfrutarlas sobre el mar, me paso todo el tiempo contemplando ese bello espectáculo de la Naturaleza. Pero todo eso en la seguridad que da el hogar y ahora en estos momentos, no era el caso. Me encontraba subiendo una costosa cuesta, por un sendero donde corría el agua y el barro se agarraba fuertemente a mis cubierta, esto hacia más lento y mucho más costoso el avanzar. La densidad del bosque de pinos hacia por una parte que la oscuridad fuese casi total y por otra aumentaba mi temor a que su considerable altura atrajesen los rayos de la tormenta. Vamos que muy tranquilo no es que yo fuese.
Con el panorama descrito, en lo más duro de la cuesta, quizás para que no pensase yo ni en el tiempo ni en la tormenta, mi novia me preguntó.
¿Qué te parece de que haya ingresado en la cárcel el primer banquero de este país en esta crisis? Pues lo creamos o no, ellos han sido una parte muy importante de que estemos sufriéndola y pagándolas los pobres.
Con no muy buen humor la contesté. ¿Pero tú crees que estará mucho tiempo en la cárcel? Después cuando llegué a mi casa me enteré que había pagado la ridícula fianza y estaba en la calle. Ellos que pueden.
Deje a mi novia rodar intentando salvar las piedras, el agua y el barro y sin hablarla más, me puse a pensar en su pregunta.
.-No es ridículo poner una fianza de 2,5 millones de euros a un banquero que cuando llego a la entidad bancaría para dirigirla, se subió su sueldo en 18 veces más, que cuando se marchó de ella, se fue dejándola arruinada a la caja y también a muchos de los clientes con las preferentes (Claro está a los más humildes) se marchó con una indemnización astronómica. Que estando gestionando la caja, compró un banco americano, y de esa compra, está muy dudosa la gestión comercial.
Yo también me pregunto y creo que conmigo muchos españoles. ¿Porqué los dejan salir y no los mantienen en la cárcel hasta que devuelvan o subsanen el estropicio que han creado o el dinero que se han llevado y que por desgracia, tanto uno como lo otro lo tenemos que pagar y sufrir el españolito de a pie? ¿Por qué?
¿Cuándo de una vez por todas, los jueces se lían la manta a la cabeza y hacen que la justicia sea igual para todos? ¿Cuándo hacen que estos señores del pelotazo político, que han estafado, robado, que se han apropiado de lo que no era suyo, que han arruinado a entidades bancarias y al mismo tiempo, cuando ya no tenían solución viable, se marcharon llevándose, unas liquidaciones astronómicas. ¿Cuándo los jueces tendrán el valor de encerrarlos y no sacarlos hasta que devuelvan aquello que se llevaron, paguen con su dinero lo que derrocharon valiéndose del cargo y de la posición que tenían. Se llamen, como se llamen y sean hijos, yernos, amigos de quienes sean. Si no lo hacen de esta manera, los ciudadanos de a pie, ya no creen en los políticos, ni en la monarquía, pero tampoco creerán en al justicia y mucho menos que la justicia es ciega y es igual para todos. Esto es lo que se palpa en la calle y politicos, jueces, monarquía paracen mirar hacia otro lado y eso no es bueno.


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