29 sept. 2015

ELEGÍA A RAMÓN LINARES


Elegía A RAMÓN LINARES. (montxo)
Siempre estarás con nosotros,
por estos montes ciclando,
en cada fuente un respiro,
en cada charca un baño.
Y cuando no te veamos,
miraremos hacia abajo
y en esas cerradas curvas
veremos;
un bañador amplio, amplio
una camiseta blanca
con las axilas en largo,
un gorro blanco de algodón
que lo usas como casco,
un pedalear tranquilo,
un hablar parco y pausado.

Porque tranquilo eras tú,
y tranquilo era; 
tu caminar y tu tranco.



Nosotros; Alfonso y yo,
seguiremos pedaleando
y en cada curva veremos
las huellas que has dejado.

En cada recodo tu sombra,
y en el polvo y en el barro
las huellas de tus neumáticos  
y el rastro de tus zapatos.

Contigo caminaremos,
contigo siempre soñando.

Amigo Ramón Linares,
tú que siempre diste tanto,
sigue tú pedaleando
en el cielo de los justos
donde están los que soñaron
y esos senderos y rutas
síguelas pedaleando
que un día contigo iremos
a esas rutas, travesías e itinerarios.
Y tú amigo Ramón;
tú; nos las irás mostrando.

Te echamos mucho de menos,
y seguiremos;
tu presencia añorando
y siempre, esperamos encontrarte
en cada curva esperando,
en cada fuente bebiendo,
en cada charca bañando.



Ramón, amigo Ramón,
hace nada que te has ido
y mucho, mucho, mucho,
nosotros te añoramos. 

Para despedirme de ti 
a mí me faltan palabras 
para poder expresar 
lo que siento en mi alma.

Ramón Linares te has ido, 
como se va el que ama 
mirando siempre adelante
sin esconder la mirada. 

Tú que eras un hombre austero, 
que amabas con el corazón
y el alma,
para ti tus hijos; 
siempre fueron los primeros, 
y a tu esposa Antonia, 
más que amarla tú a ella,
la adorabas y venerabas.
Ella siempre presente estaba
en tu mente, en tu corazón y alma.

Antonia estaba presente 
en cada frase y palabra 
que tu boca pronunciaba.

Yo nunca conocí a nadie que tanto, 
tanto a una mujer amara.

Ramón espéranos en la Gloria 
amigo de mil ratos y mil batallas 
márcanos bien los caminos 
para cuando a Dios le plazca.

A RAMÓN LINARES
Ahora tú subes a otros montes
recorres nuevos senderos 
otros caminos inéditos,
donde el calor no es problema,
donde el polvo, ya no es, 
tu más fiel compañero,
ni el ir solo a ti te importa.
Todos, todos vamos junto a ti 
por esos y otros senderos.

Recuerdo; porque recordarte es;
desde hoy nuestro consuelo.

Digo recuerdo y rememoro, 
como subíamos contigo 
este muy duro Marchante 
que tantas veces subimos
intentando doblegarle
y aunque sí lo conseguimos
él sigue imperdurable.
Recuerdo la fatiga y el cansancio
de la subida de la Cueva,
ese calor asfixiante, 
el cansancio y la brega,
los espinos del camino 
y la infinidad de piedras 
que siembran este camino.

Recuerdo tus cabalgadas
desde Madrid a estas tierras, 
siguiendo viejos caminos 
de herraduras y de recuas.

Eras tú Ramón Linares 
un caballero sin tierra,
tus tierras son: los caminos
y senderos 
que no saben de fronteras.

Sigue tú amigo mío, sigue; 
descubriendo los caminos 
de la Gloria,
grábalos en tu GPS 
para que nunca se pierdan
y un día quiera Dios que muy lejano él sea,
podamos seguir tus huellas
por esos nuevos senderos 
en que tú ahora te adentras
montado, en tu bicicleta etérea.

Descansa en Paz Ramón Linares,
que solos nos has dejado
y entre tu rueda y la nuestra
ha quedado un vacío
que llenarlo no hay quien pueda.

Descansa en Paz, amigo mío
que bien mereces la Gloria.
Que siempre nosotros iremos 
siguiendo las huellas nuevas
que en los caminos del cielo
tú nos dejas, tú nos dejas... Rodriguezrodri. Sept. 2015.

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